domingo, 21 de junio de 2009

Teogonía del Misti


Vista del Misti desde la laguna Salinas (foto de David Salinas)


En la cosmovisión del hombre andino, todo tiene vida, todo. Por ello, las grandes moles pétreas que nos rodean (montañas, nevados, volcanes, cerros) tienen un origen sobrenatural. En algún tiempo fueron personajes, animales, dioses, semidioses, que quedaron petrificados, por transgredir alguna norma. La ciudad de Arequipa, se ubica a las faldas de tres volcanes (Chachani, Misti y Pichu Pichu) de los cuales destaca el más joven y, también el que más peligro aqueja, denominado como el volcán tutelar: Misti. En la cosmovisión andina, éste volcán, alguna vez fue un perro gigantesco. Francisco Pastor, nos dejo escrito, un mito sobre el origen del Misti, el cual le fue contado por el tata Arisaca. Este mito fue publicado originalmente de la revista De Arequipa al Cuzco, salida de la Tipografía Librería Quiroz de Arequipa, en 1933. El señor Felipe Urday, encargado del Archivo Mostajo de la UNSA, permitió que se reprodujera, en la Revista Historia 4, de la Escuela Profesional de Historia de la UNSA(2001: 197-198).


Anukara. Teogonía del Misti
Francisco Pastor
El paso lento de las bestias encumbró la apacheta. Y, como siempre, la fatiga azul de la caminata andinista se alegro con el telón nuevo del paisaje. En éste, allá en la adorada lejanía del arenal, se angulaba la magnifica grandeza del volcán, solitario y agresivo. “Este es el Apu Anukara”, dijo revente el tata Arisaca, indio octogenario con, arrugas de siglos en la faz de bronce, y mucitó extrañas palabras de uncioso ritual. Urguido inquisitivamente por mí, quiso al fin ser comunicativo, quiso al fin licuar algo de su alma de piedra milenaria. Y entonces, en la dulce lengua de los amautas, contó lo siguiente y aquí vierto:
“¡Cuánto tiempo!”, miles de miles de años habrán andado, señor. En aquellas edades tan lejanas no vivían ni podían haber vivido seres tan pequeños como nosotros los hombres, señor.
Entonces en el Mundo era la vida de los Seres Grandes, de la semidioses, poderosos y felices, La era de los Apus, era.
No muy lejos de aquí, allá en las aproximidades de la Sagrada Laguna Chuchito (Titikaka), enamorados de ella tal vez, contemplándose algunos en el luminoso cristal de sus ondas, vivían en familia pacíficos y contentos, muchos Apus, Illimani, Sorata, Illampu, Polomani, Allinkapak y otros, y este Apu Anukara que nos mira.
Pero no es ley que la felicidad dure para siempre, Y así, un día de aquellos, en el corazón de este Apu se levantó el hermoso deseo de ser el primero, la noble ambición de ser creador de una nueva dinastía de Apus. Para conseguirlo, engendró en su pecho la trágica audacia de robarle al Dios Inti su secreto de crear…
Uno de aquellos amaneceres, se fugó del hogar Santo de la Sagrada Laguna. Para engañar a los hermanos que abandonaba y para evitar su enojo el Apu rebelde adoptó la forma de perro. Y el Perro, gigantesco y divino puso sus pies camino de la diaria ruta del Inti, el Dios Sol. Y se fue tras él, grávido el pecho de la audacia trágica de robarle su secreto de crear. Hacia el poniente, anduvo, anduvo, anduvo…
Y estando por donde las tierras comienzan a bajar, descubrió con muy grande sorpresa que había habido otra Laguna, no a la dulce y diminuta Sagrada Laguna de Chucuito, del ya alejado hogar, sino era el Jatun Kocha a quien tenia enfrente, El mar, ilimite, relumbrante, amenazador e infranqueable. Desconcertado el Perro Divino, detuvo su andar sentase dubitativo.
Mas, no había salido aun de su sombro cuando ocurrió a su vista algo espantoso. Allá en el confín sangriento de ese Jatun Kocha se hundía… ¿quién? …se hundió horrenda y deslumbrantemente el Padre Inti a quien seguía!! Y, cómo seria su espanto y su maldición de desesperanza, del Apu rebelde, que ahí mismo mágicamente, en su forma falaz de perro sentado, quedó petrificado para siempre de los siglos…¡
Así catigo Pachakamak la deificada audacia de aquel Apu. Y es por eso señor, que lospequeños seres de esta era le nombramos Anukara (“Perro en Aymara”)
Y el tata Arisaca calló, dejé de advertir la extraña Fulgencio de sus ojos profundos, renovó su picchu y seguimos el camino con el paso lento de las bestias.


Más fotos del Misti en:

http://www.igp.gob.pe/vulcanologia/Galeria_Fotos/Misti/HTML/Resumen_Fotos_Peque_Misti.htm




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