Otro de los topónimos del volcán, fue Putina. En la Instrucción para descubrir todas las Huacas del Pirú y sus camayos y haziendas, escrita por el extirpador de Idolatrías Cristóbal de Albornoz en 1582, se hace mención de que existe una Huaca Pacarisca “…sobre el bolcán de la ciudad [de Arequipa] que se llama Putina…” (Albornoz 1989 [1582]: 170). De igual manera los cronistas: Juan de Santa Cruz Pachacuti Yanqui Salcamaygua y Guamán Poma de Ayala mencionan la palabra Putina asociada a un volcán que se ubica en la ciudad de Arequipa (Julien 2002:13-14). Putina es el nombre con el que los puquinas conocían al volcán arequipeño; cabe destacar que Putina deriva de “Pujtina”, que literalmente significa: la montaña que produce terremotos, la montaña que erupciona (Bustinza y Huamán 2002: 45).
Durante el periodo colonial se habría llamado San Francisco, habría adoptado este nombre en oposición al antrito que tuvo. Los religiosos europeos, principalmente los católicos, al tener conocimiento de que los volcanes eran objeto de veneración por parte del hombre andino optaron por conjurarlo y bautizarlo, lo que implicaba cambiar de nombre, adoptando el de algún santo cristiano (Peraldo y Mora 1995: 97).
El topónimo del volcán fue desconocido durante el período colonial; Ventura Travada y Córdova en su obra El suelo de Arequipa convertido en cielo, escrita a mediados del siglo XVIII, escribía: “…cuando la peruana gentilidad fue tan prolija en poner nombres a los innumerables montes que tiene este vasto imperio, sin dejar sin nombre aun al que no lo mereciera por su pequeñez, siendo este volcán [de la ciudad de Arequipa] el gigante de todos los montes, y él cuando se distingue de todos los demás en su altura, debía diferenciarse con algún nombre su grandeza, a éste sólo lo dejaron sin él” (Travada y Córdova 1958[1752?]: 52).
Es recién a finales del siglo XVIII que se le comienza a llamar como Misti; luego de haberse realizado una ascensión al volcán el 10 de octubre de 1787, se realizó una relación que se denominó: Anadiplosis a la descripción topográfica de el volcán de Arequipa nombrado Miste por los naturales, esta es la primera referencia en donde se hace mención de que el volcán principal de Arequipa es nombrado como Miste (Barriga 1941: 17). El topónimo Misti no tiene ninguna connotación ritual ni cosmogónica, pero sí geográfica (Bustinza y Huamán 2002: 50). Es a partir de finales del siglo XVIII hasta nuestros días que se le llama como Misti.
Bibliografía
ALBORNOZ, Cristóbal de (1989) [1582], “Instrucción para descubrir todas las huacas del Pirú y sus camayos y haciendas”; en: Fábulas y Mitos de los Incas; C. de Molina; C. de Albornoz; edición de Enrique Urbano y Pierre Duviols; pp. 161-198. Crónicas de América 48, Historia 16, Madrid.
BARRIGA, Víctor M. (1941), Memorias para la historia de Arequipa, 1786-1791. Documentos de los Archivos de Sevilla y Arequipa. Tomo I. Editorial La Colmena, S. A., Arequipa.
BERTONIO, Ludovico (1984) [1612], Vocabulario de la lengua Aymara. Reimpresión facsimilar; CERES, IFEA, MUSEF, Cochabamba – Bolivia.
BUSTINZA MENÉNDEZ, Julio A. y Luis D. HUAMÁN ASILLO (2002), “El topónimo original del volcán Misti”; en: Historia 5, Revista de la Escuela Profesional de Historia. pp. 41-51, UNSA, Arequipa.
JULIEN, Catherine (2002), “Las huacas pacariscas de Arequipa y el Volcán Misti”; en: Historia 5. Rev. De la Escuela Profesional de Historia, pp. 9-40. UNSA, Arequipa.
PASTOR, Francisco (2001) [1933], “Anukara – Teogonía del Misti”; en: Historia 4. Rev. De la Escuela Profesional de Historia, pp.197-198. UNSA, Arequipa.
PERALDO HUERTAS, Giovanni y Mauricio MORA FERNÁNDEZ (1995), “Las erupciones volcánicas como condicionantes sociales: casos específicos de América Central”; en: Anuario de Estudios Centroamericanos, núm. 21 (1-2); pp. 83-110. Universidad de Costa Rica, Costa Rica.
TRAVADA y CÓRDOVA, Ventura (1958) [1752?], El suelo de Arequipa convertido en cielo. I Festival del Libro Arequipeño, Arequipa.
En la que fue la verde campiña arequipeña, se empiezan a levantar urbanizaciones, a pesar de ello, aún se conserva campos de cultivo. Vista del volcán Misti desde Cerro Colorado-Urb. Rosario I.
Atardecer arequipeño. Vista del volcán Misti desde el mirador de Yanahuara.



