miércoles, 20 de mayo de 2009

Explicaciones de los sismos durante periodo prehispánico

En el territorio mesoamericano fueron diversas culturas que al final fueron integradas en la que se denomino, la cultura Azteca. Hoy en día se sabe que el suceso de temblores y terremotos se debe a la acción de las placas. El choque de la Placa de Cocos, y de la Placa Juan de Fuga con la placa Caribe y norteamericana respectivamente, son la causa de la ocurrencia de sismos[1], sin embargo, durante el periodo precolombino, los aztecas explicaron el suceso de terremotos desde una perspectiva diferente, más sobrenatural que natural.
Los sismos, para los aztecas ocurrían por el movimiento de los astros. Por eso los describían con la palabra OLLIN, que significaba “movimiento sideral”. La tierra al igual que el sol, la luna y las estrellas, poseían un movimiento. La palabra TLALOLLIN (sismo), significa literalmente “movimiento sideral de la tierra”, el movimiento de los astros, se debía al sacrificio de los dioses, principalmente de Quetzalcóatl y Nanahuatzin, quienes se arrojaron a la hoguera primordial en Teotihuacan. El auto sacrificio practicado por los aztecas conmemoraba ese sacrificio divino que se produjo en el comienzo del mundo. Los sabios decían que cada día, al ponerse el sol, éste caminaba bajo la tierra hasta que volvía a aparecer en el horizonte opuesto. La luna y las estrellas hacían lo mismo, pero muchas veces se ponían al amanecer y salían en la madrugada. De día de noche, había astros caminando bajo tierra de poniente a oriente, y cuando tropezaba allá bajo los pies, se producía el TLALOLLIN, el sismo[2].


Glifo azteca que significa Ollin (Terremoto)


En la cultura Chibcha la ocurrencia de movimientos sísmicos fue explicada de manera sobrenatural, se hacía referencia que los terremotos eran causados por un Dios. Chibchacum, dios de la tierra en los chibchas, era considerado como protector del pueblo, de los labriegos, y comerciantes, como también era el responsable del suceso de sismos. En el mito de Chibchacum se refiere que Huitaca puso en marcha un plan de venganza contra un Dios llamado Bochica, para ello difundió malas enseñanzas entre los Chibchas, quienes en un estado de vivencia pecaminosa fueron castigados por Chibchacum quien se valió de un diluvio. Después de tanto implorar a Bochica, los chibchas fueron redimidos de su culpa. Bochica, castigó a Chichacum, quien en adelante cargaría la tierra sobre sus hombros; debido a esto los chibchas creían que todos los movimientos sísmicos de la tierra se debían al Dios Chibchacum, quien cuando se cansaba de llevar la tierra en un hombro se lo pasaba al otro hombro, ocasionando así sismos de diversas intensidades, haciéndose acreedor al titulo de “Dios de los terremotos”[3].




Dibujo de Chibchacum

Dejando para el final la explicación andina sobre los movimientos sísmicos referiremos la explicación de los araucanos o Mapuches. El territorio de los mapuches, al igual que el de los aztecas, chibchas e incas forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico en donde la ocurrencia de sismos es usual, sin embargo no se tenía una explicación muy clara sobre las causas. A los sismos acompañaban los maremotos o Tsunamis. Los mapuches tenían un mayor cuidado a los maremotos, que se producían luego de los terremotos de gran magnitud, una enorme serpiente llamada Caicai Vilu, era la anunciadora de los maremotos, quien con el grito caicai hacia subir las aguas; ésta culebra luchaba contra otra llamada Tenten, quien hacia crecer a los cerros cuando las aguas subían. El Tenten, se constituía en el lugar de salvación de los mapuches; estos se protegían las cabezas con tiestos de cerámica llenados con agua para no ser quemados por el calor solar, ya que no podían bajar a los territorios bajos por la presencia perdurable del agua de mar que había subido. Una vez que Cai Cai vilu desistió de luchar contra Tenten, se retiro y al final era merecedora de sacrificios de niños descuartizados[4].









Dibujo de la serpiente Caicai Vilu, que los mapuches asocian a los maremotos.


La explicación andina sobre la ocurrencia de movimientos sísmicos está asociada a lo sobrenatural, hoy tenemos conocimiento de tales explicaciones por los mitos recogidos por los religiosos.
La realización de la campaña de extirpación de idolatrías llevadas acabo por los religiosos católicos, dejó información diversa sobre los aspectos la vida cotidiana prehispánica, temas religiosos, cosmovisión del mundo, etc. Hacia inicios del siglo XVII Francisco de Ávila, incursionó por el territorio de Huarochirí, teniendo como objetivo desterrar los ritos idolátricos de los naturales, a la par se redactó un manuscrito quechua titulado por José María Arguedas como “Dioses y hombres de Huarochirí”; más tarde, Gerald Taylor lo titulara “Ritos y tradiciones de Huarochirí” del periodo prehispánico, dentro de éstos se consigna información referida a los movimientos sísmicos”.
En el capítulo 20[5], que trata de la descripción de las costumbres asociadas al culto de Llacllay huancupa, se hace mención a la divinidad que produce los sismos. La huaca Cataquillay, emisario del Inca tenia la facultad de hacer hablar cualquier huaca, preguntó a una huaca llamada Llacllay huancupa: “¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? ¿A qué haz venido?. Entonces el otro respondió: Yo soy hijo de Pachacamac, del que hace temblar la tierra y mi nombre es Llacllay huancupa”[6]. Del texto citado, se desprende que el dios principal de la costa prehispánica Pachacamac, era considerado como el causante de los sismos[7]. Ante la ocurrencia de sismos, la población del periodo prehispánico los explicaba de manera sobrenatural, al atribuirlos al enojo de Pachacamac: “Si estaban afligidos o preocupados por cualquier acontecimiento, si el enemigo venia o la tierra temblaba, creían que [...], Pachacamac, estaba enojado; por estos motivos los veneraban mucho”[8]. En el capítulo 22 se refiere a Pachacamac que para los incas era la principal huaca de la costa, quien les había transmitido la “fuerza vital”, es por ello que era venerado y ofrendado, incluso se mencionaba en el manuscrito, todos los años se le ofrecía una Cápac hucha (Capacocha), ritual que consistía en el sacrificio de seres humanos, a ello habría que agregarle las ofrendas suntuarias, animales, comidas. Finalizando el capítulo se menciona: “Esto es todo lo que sabemos de Pachacamac. La gente decía a propósito del que hace temblar la tierra: cuando se enoja, la tierra tiembla. Por eso no mueve su cara en absoluto. Si moviera todo su cuerpo, el mundo se acabaría”[9]. En el siguiente capítulo se narra la reunión que hizo mandar hacer Tupac Yupanqui, de todas las huacas en el Haucaypata, a propósito de las dificultades que pasaba para extender el territorio; en dicha reunión Pachacamac, se abstuvo de ayudar al Inca ya que consideraba que si se movía podía acabar con la vida de los ejércitos del enemigo como también del Inca: “(...) oh inga sol, yo no propongo nada puesto que suelo hacer temblar la tierra entera con todos ustedes juntos, en efecto, no solo aniquilaría al enemigo, sino que acabaría con todos ustedes y con el mundo entero también”[10].
Durante el periodo prehispánico peruano, se explicaba la ocurrencia de movimientos sísmicos como consecuencia de un ser divino, en este caso Pachacamac cuya ira desatada infundía terror en las poblaciones, para ello se realizan ritos como la Capacocha, que buscaba atenuar la ira y lograr un restablecimiento del orden cósmico. La continuidad del culto a Pachacamac en el periodo colonial se dio tanto en el Señor de los Milagros como en el Taytacha Temblores, Patrón Jurado del Cuzco[11].



Pachacamac, deidad prehispánica asociado a los sismos.


Junto a Pachacamac existía una huaca de los temblores. En la Relación de las guacas del Cuzco, de Bernabé cabo, inserta en su libro Historia de nuevo mundo, que data de 1653, se menciona la existencia de un lugar sagrado en donde se producen los temblores de tierra; ésta se ubicaba en el camino de Chinchaysuyo, era parte de segundo ceque del suyo señalado anteriormente; Al respecto Cabo escribe: “[ch. 2:1], La primera guaca se decía, Guaracince, la cual estaba en la plaÇa del templo del sol llamada Chuquipampa (suena llano de oro) era un pedasuelo de llano que allí estaba: en el cual decían que se formaba el temblor de tierra, hacían en ella sacrificios para que no temblase y eran mui selennes [sic]; porque cuando temblaba la tierra se mataban niños: y ordinariamente e quemaban carneros, y ropa, y se enterraba oro, y plata[12].
Ante el suceso de movimientos sísmicos, la huaca Guaracince era objeto de rituales para restablecer el orden resquebrajados por el temblor de tierra, esos rituales que narra Cobo están relacionados con la Capacocha, consistente básicamente en el sacrificio de niños o niñas, estos eran recolectados de todas las partes del Tahuantinsuyo, tenían que reunir ciertas características corporales, lo que los convertía en seres puros y por lo tanto aptos para ser ofrecidos a los dioses por diferentes razones, entre las cuales se encontraban el suceso de terremotos; mediante trabajos arqueológicos se ha logrado encontrar vestigios de la Capacocha, principalmente en las cumbres de cerros, nevados, volcanes[13].

[1] NAVA, Alejandro. Terremotos. 2da edición. F.C.E. 1998. http://omega.ilce.edu.mx/3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/34/html/terrem.htm.
[2] Los sismos en le mundo Azteca. http://lectura.ilce.edu.mx:3000/sites/templo/htm/sec-3htm.
[3] Chibchacum dios de las tierra. http//chibchacum.galeon.com.
[4] LENZ, Rodolfo. Tradiciones e ideas de los araucanos acerca de los terremotos. Imprenta Cervantes, Santiago de Chile. 1912.
[5] TAYLOR, Gerald. Huarochirí. Manuscrito quechua del siglo XVII,. IFEA, Lluvia Editores, Perú. 2001. pp.91-98.op.cit. p. 92.
[6] TAYLOR, Gerald. op.cit. p. 92.
[7] Al respecto son muy interesantes los estudios de Rostworowski: ROSTWOROWSKI DE DIEZ CANSECO, María. Pachacamac y el Señor de los Milagros. Una trayectoria milenaria. IEP, Lima. 1992. Años antes de la misma autora ya había asociado a Pachacamac con los movimientos sísmicos en su libro: Estructuras andinas del poder. Ideología religiosa y política. 2da edición, IEP, Lima. 1986. pp. 46-47.
[8] TAYLOR, Gerald. op.cit. p. 93
[9] Ibid. pp. 104-105.
[10] Ibid. p. 107.
[11] ROSTWOROWSKI. op.cit. FLORES OCHOA, Jorje A. “Taytacha temblores. Prólogo”; en: Taytacha Temblores Patrón jurado del Cuzco. Abraham Valencia Espinoza. Centro de Estudios Andinos Cuzco, UNSAAC. Cuzco. 1991.
[12] COBO, BERNABÉ. “Relación de las guacas del Cuzco”; en: El espacio sagrado de los incas, el sistema de ceques de Cuzco. Brian Bauer S. pp. 185-200. CBC, Cuzco. 2000. p. 186. Citado también en: VALENCIA ESPINOZA, Abrahán. Taytacha Temblores Patrón jurado del Cuzco. Centro de Estudios Andinos Cuzco, UNSAAC. Cuzco. 1991. pp. 111-113.
[13] Véase: MOSTNY, Grete (editora). La momia del cerro el Plomo. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Tomo XXVII, Santiago de Chile 1957. SHOBINGER, Juan (editor) La “momia” del cerro el toro. suplemento al Tomo XXI de los “Anales de arqueología y Etnología”. Mendoza-Argentina. 1966. LINARES MALAGA, Eloy. Sacrificios humanos en el Antiguo Perú. Separata de la Revista de la Facultad de Educación. No. l. Arequipa. 1968. REVISTA DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICOS DE ALTA MONTAÑA, Tomo 6, San Juan. República Argentina. Años 1987-1999. SHOBINGER, Juan (compilador). El Santuario Incaico del cerro Aconcagua. EDIUNC, Mendoza. 2001. CERUTI, María Constanza. Llullaillaco. Sacrificios y ofendas en un Santuario Inca de Alta Motaña. Ediciones Universidad Católica de Salta. Argentina. 2003. CHAVEZ CHAVEZ, José A. “Investigaciones arqueológicas montaña en el sur del Perú”; Chungará, vol.33, no.2, pp.283-238 http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-73562001000200014&lng=es&nrm=iso>.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ESTIMADOS HERMANOS:
Solicito mi transmigracion divina del Dios chibcha Chibchacum y tambien solicito mi resarcimiento de los ángeles chibchas en el firmamento para auxiliar a la gente de los accidentes de tránsito vehículares como tambien solicito el angelus de los tales con la prestidigitacion óptica de los tales. Tambien solicito mi consagracion divina de mi dentadura bucal y de mi lengua bucal fusionada paranormalmente con la dentadura bucal y con la lengua bucal del Dios chibcha Chibchacum en mi estado de teofanía transfigurada divinamente.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.